Autores: Brayne, Carol, Cappuccio, Francesco, Khaw, Kay-Tee, Leng, Yue, Luben, Robert N., Surtees, Paul G., Wainwright, Nick W. J.
Publicado: 17 de marzo de 2015
De los 9 692 participantes del estudio EPIC-Norfolk, que fueron seguidos durante 9,5 años, se registraron 346 casos de accidente cerebrovascular. Se observó que una mayor duración del sueño se asociaba con un riesgo relativo de 1,46 (IC del 95 %: 1,08-1,98) de sufrir un accidente cerebrovascular, tras ajustar por todas las covariables. Esta asociación siguió siendo significativa al excluir a los participantes con enfermedades preexistentes y a aquellos que declararon tener una mala calidad del sueño. Los participantes que informaron sobre una duración prolongada del sueño o un aumento considerable en la duración del sueño durante el período de estudio presentaron un riesgo aún mayor de sufrir un accidente cerebrovascular, en comparación con aquellos que mantuvieron una duración promedio del sueño. Un metanálisis de estudios prospectivos confirmó un riesgo relativo combinado de 1,45 (IC del 95 %: 1,30-1,62) para el sueño prolongado.
