La presencia de sangre en la orina requiere una evaluación inmediata; los retrasos en el diagnóstico aumentan significativamente la tasa de mortalidad por cáncer de vejiga.
En once estudios que abarcaron a más de 31 000 pacientes, la hematuria se presenta constantemente como un signo de advertencia fundamental para el cáncer de vejiga. Un estudio de cohorte SEER-Medicare con 29 740 pacientes demostró que los retrasos en el diagnóstico superiores a nueve meses tras la aparición de hematuria aumentaron la mortalidad por cáncer de vejiga en un 34 % (razón de riesgo [RR] de 1,34; intervalo de confianza del 95 %, 1,20–1,50), y el mayor perjuicio se observó en los cánceres de estadio temprano y bajo grado, donde el pronóstico es favorable (RR de 2,02 para Ta/Tis). Entre los pacientes que presentaban hematuria macroscópica, casi el 30 % padecía un cáncer de vejiga subyacente. Varios estudios sobre la precisión del diagnóstico confirman que las pruebas basadas en orina detectan tumores malignos con una sensibilidad del 73–95 %, superando ampliamente a la citología por sí sola (22–39 %). En una cohorte de 712 pacientes de alto riesgo, el 15,8 % progresó a enfermedad invasiva muscular, y la mortalidad específica de la enfermedad alcanzó el 33,8 % entre los pacientes que experimentaron progresión. Cualquier presencia nueva o inexplicable de sangre en la orina (visible o microscópica) requiere una evaluación médica en cuestión de días, no semanas.
Autores: Cresswell, Jo, Dudderidge, Tim, Hrouda, D., McCracken, Stuart Robert Crozier, Mom, Jaswant, Nabi, Ghulam, Stockley, Jacqui, Umez-Eronini, N.
Publicado: 1 de febrero de 2020
En un estudio multicéntrico prospectivo de 856 pacientes con hematuria en siete centros, la prevalencia de cáncer de vejiga fue del 8,6 % (74/856 pacientes). La prueba de orina ADXBLADDER logró una sensibilidad general del 73,0 % y un valor predictivo negativo del 96,4 % para la detección del cáncer de vejiga. Para el cáncer de vejiga invasor muscular, tanto la sensibilidad como el VPN alcanzaron el 100 %. Para los tumores no pTa (pT1 o superior), la sensibilidad fue del 97 % con un VPN del 99,8 %. En un subgrupo de 173 pacientes con datos citológicos coincidentes, ADXBLADDER detectó 16 de 18 cánceres (88,9 %) en comparación con la citología urinaria estándar, que detectó solo 4 de 18 (22,2 %), lo que demuestra que los pacientes con hematuria se benefician de una evaluación diagnóstica exhaustiva.
Autores: Soedarso, M. A. (Mohamad), Tjahjati, M. I. (Maria), Wahyuni, Y. (YinYin)
Publicado: 1 de septiembre de 2018
En un estudio de precisión diagnóstica realizado en 24 pacientes con sospecha de neoplasia vesical, 21 de los 24 (87,5 %) dieron positivo en la prueba de detección de NMP-22 en orina y la biopsia histopatológica confirmó la presencia de neoplasia en la mayoría de los casos. La prueba de NMP-22 en orina alcanzó una sensibilidad del 95 % y una especificidad del 67 % en comparación con la biopsia histopatológica, mientras que la citología urinaria mostró solo una sensibilidad del 38,1 %, pero una especificidad del 100 %. El alto valor predictivo positivo del 95 % para NMP-22 indica que la presencia de sangre visible o microscópica en la orina, un síntoma común del carcinoma vesical, debe ser motivo de evaluación médica, ya que el cribado basado en orina puede detectar células transicionales malignas liberadas del revestimiento de la vejiga.
En un estudio multicéntrico de N=452 pacientes, incluyendo 87 con tumores vesicales y 22 controles sanos, los niveles de biomarcadores urinarios fueron significativamente elevados en pacientes con cáncer de vejiga en comparación con los controles (p < 0,001). Entre los 23 casos de carcinoma in situ, la sensibilidad diagnóstica alcanzó el 86,9%, mientras que la especificidad fue del 90,9%. Los tumores de alto grado no músculo-invasivos mostraron una sensibilidad del 71,4% (n=21), y los tumores de alto grado músculo-invasivos mostraron una sensibilidad del 60% (n=20). El área bajo la curva ROC fue de 0,75. Estos hallazgos subrayan que los cánceres de vejiga de alto grado, incluyendo el CIS, producen cambios urinarios detectables, lo que refuerza la importancia de investigar la hematuria con prontitud.
En un estudio transversal de precisión diagnóstica realizado en 64 pacientes que presentaban hematuria macroscópica en el Hospital Universitario Charlotte Maxeke de Johannesburgo, se diagnosticó cáncer de vejiga en 19 (29,7 %). La prueba NMP22 BladderChek, utilizada para obtener resultados rápidos, alcanzó una sensibilidad del 78,9 %, una especificidad del 84,4 %, un valor predictivo positivo del 68,2 % y un valor predictivo negativo del 90,5 % para la detección de carcinoma vesical. La citología urinaria mostró una sensibilidad más baja (36,8 %), pero una especificidad más alta (93,0 %), con valores predictivos positivos y negativos del 70,0 % y el 76,9 %, respectivamente. El rendimiento de BladderChek no se vio afectado por la etapa o el grado de malignidad. La citología urinaria detectó solo un caso de malignidad que no había sido identificado por BladderChek. Estos hallazgos confirman que la hematuria macroscópica es un indicador significativo que justifica una investigación, ya que en casi uno de cada tres pacientes que presentaban este síntoma se detectó cáncer de vejiga subyacente.
En un estudio transversal de 289 pacientes consecutivos que presentaban síntomas urinarios, la evaluación diagnóstica que combinaba citología, actividad de la telomerasa (ensayo TRAP) e hibridación in situ con fluorescencia (FISH) logró una sensibilidad de 0,78 y una especificidad de 0,78. La combinación de TRAP y FISH por sí sola alcanzó una sensibilidad de 0,65 con una especificidad de 0,93. La citología urinaria estándar por sí sola tuvo una sensibilidad de solo 0,39 y una especificidad de 0,83, lo que indica que los pacientes sintomáticos, en particular aquellos en poblaciones de alto riesgo con exposición ocupacional, se benefician de una evaluación diagnóstica no invasiva integral. Un segundo estudio de 51 pacientes con cáncer de vejiga, 46 pacientes sintomáticos y 32 voluntarios sanos encontró que el análisis de integridad del ADN libre de células en la orina con un punto de corte de 0,1 ng/µl logró una sensibilidad de 0,73 y una especificidad de 0,84 en individuos sanos y 0,83 en pacientes sintomáticos.
Autores: Abbod, MF, Catto, JWF, Goepel, JR, Rosario, DJ, Rubin, N, Thomas, F
Publicado: 27 de abril de 2012
En una cohorte de 712 pacientes con cáncer de vejiga no músculo invasivo de alto riesgo (mediana de edad: 73,7 años), 110 pacientes (15,8 %; IC del 95 %: 13 %-18,3 %) presentaron progresión a la invasión muscular a una mediana de 17,2 meses (RIC: 8,9-35,8 meses). Entre 366 pacientes con más de 5 años de seguimiento, el 26,5 % (IC del 95 %: 22,2 %-31,3 %) progresó. La recurrencia fue el predictor más sólido de progresión (HR: 18,3; p < 0,001). La mortalidad específica por enfermedad fue del 11,1 % (IC del 95 %: 8,8 %-13,7 %) en general, aumentando al 33,8 % entre los pacientes que progresaron.
Autores: Dunn, Rodney L., Hollenbeck, Brent K., Hollingsworth, John M., Kim, Simon P., Lee, Cheryl T., Miller, David C., Montie, James E., Skolarus, Ted A., Wood, David P., Ye, Zaojun
Publicado: 21 de julio de 2010
Un estudio de cohorte vinculado a las bases de datos SEER y Medicare, que incluyó a 29 740 pacientes con hematuria en el año previo al diagnóstico de cáncer de vejiga (1992–2002), reveló que los pacientes con un retraso diagnóstico de 9 meses o más (n = 2084) presentaban una mortalidad por cáncer de vejiga significativamente mayor en comparación con aquellos diagnosticados en un plazo de 3 meses (razón de riesgos ajustada [RR] de 1,34; IC del 95 %, 1,20–1,50). Tras realizar ajustes adicionales para el estadio de la enfermedad y el grado tumoral, el riesgo elevado persistió (RR ajustada de 1,29; IC del 95 %, 1,14–1,45). El efecto sobre la mortalidad fue más pronunciado entre los pacientes con tumores de bajo grado (RR ajustada de 2,11; IC del 95 %, 1,69–2,64) y enfermedades de estadio temprano clasificadas como Ta o tumor in situ (RR ajustada de 2,02; IC del 95 %, 1,54–2,64), lo que indica que los retrasos en el diagnóstico perjudican desproporcionadamente a los pacientes cuyos cánceres, de otro modo, tendrían el mejor pronóstico.
En un grupo de 64 pacientes con carcinoma de células transicionales superficial de la vejiga, que fueron seguidos durante una media de 4 años y 6 meses después de la resección transuretral, se detectó cáncer residual en el 20,6 % (7/34) de las biopsias de los pacientes con carcinoma in situ y en el 20,2 % (19/94) de los pacientes con tumores papilares. Incluso entre los pacientes con biopsias negativas, la recurrencia inmediatamente después de finalizar el protocolo de biopsia fue frecuente en ambos grupos. La progresión del cáncer se produjo en 4 pacientes con carcinoma in situ frente a 2 pacientes con tumores papilares (p < 0,01, prueba de rango logarítmico). Estas altas tasas de recurrencia y enfermedad residual subrayan la importancia de que los pacientes estén atentos a los síntomas urinarios.
En un estudio de precisión diagnóstica que comparó la fetoproteína básica urinaria (BFP) y la prueba BTA con la citología urinaria para la detección del cáncer de vejiga, la BFP urinaria mostró una sensibilidad significativamente mayor que la citología para el cáncer de vejiga en estadios Ta y T1 (p < 0,05). Estos son estadios tempranos y superficiales donde la detección oportuna mediante el reconocimiento de síntomas, en particular la hematuria, es fundamental. La combinación de BFP con citología y la prueba BTA mejoró las tasas de detección tanto para el estadio Ta/T1 como para los tumores de grado G2 o inferior. Se produjeron falsos positivos con piuria (BFP: p < 0,05) y derivación urinaria (BFP: p < 0,01, BTA: p < 0,05), lo que destaca que la sangre en orina en ausencia de infección debe evaluarse con prontitud.
De entre 235 pacientes con hematuria microscópica confirmada, se diagnosticó cáncer urológico en 23 de ellos. Los niveles de colesterol en la orina de los pacientes con cáncer oscilaron entre 0,2 y 76,0 mg (mediana de 5,5 mg), en comparación con 0,1 a 33,4 mg (mediana de 1,1 mg) en 38 pacientes con enfermedades urogenitales benignas y de 0,1 a 1,9 mg (mediana de 0,35 mg) en 146 sujetos sin trastornos renales o urogenitales. Utilizando un valor límite de colesterol en orina de 1,0 mg, la sensibilidad para los carcinomas urológicos alcanzó aproximadamente el 80%, con una especificidad del 90%, lo que demuestra que las poblaciones con hematuria microscópica tienen un mayor riesgo de cáncer y requieren una evaluación adicional.
El estudio citológico exfoliativo de muestras de orina obtenidas de 40 pacientes con tumores renales, ureterales o vesicales reveló una tasa de detección positiva del 85,0 %, un 5,0 % de resultados débilmente positivos y solo un 10,0 % de resultados negativos mediante métodos de tinción de Papanicolaou. La alta capacidad de detectar células tumorales desprendidas en la orina (90 % combinando los resultados positivos y débilmente positivos) en esta cohorte de 75 pacientes con tumores genitourinarios confirma que las neoplasias del tracto urinario liberan activamente células identificables en la orina. Las mediciones del tamaño nuclear realizadas en 34 casos mostraron mayores diferencias en el tamaño nuclear, lo cual se correlacionó con una mayor malignidad, lo que respalda el valor diagnóstico de las anomalías urinarias como indicadores de la gravedad subyacente del tumor.